y que, por consecuencia, todo su capital de explotación—consistente en primeras materias por valor de 1.000 millones—, se ha transformado en mercancías por valor de 2.000 millones, cuya mitad representa el precio de los medios de subsistencia consumidos mientras se opera semejante transformación.
Podría objetarse: pero si la clase estéril consume, sin embargo, también para su propio uso doméstico los productos de la industria, ¿dónde figuran estos últimos, si su producto total pasa a las demás clases mediante la circulación? He aquí la respuesta: no sólo la clase estéril consume una parte de sus productos, sino que trata además de conservar tanto como puede; vende, pues, las mercancías que lanza en la circulación por cima de su valor real, y se ve obligada a hacerlo, puesto que evaluamos esas mercancías por el valor total de su producción. Mas esto no cambia, en nada, los datos establecidos por el Cuadro, porque las otras dos clases entonces no reciben las mercancías manufacturadas sino por el valor de su producción total.
Queda pues conocida ahora la posición económica de las tres diversas clases, al comienzo del movimiento descrito en el Cuadro.
La clase productiva, después de haber reemplazado su capital de explotación, dispone todavía de 3.000 millones de producto bruto agrícola y 2.000 millones de moneda. La clase de los propietarios de la tierra no figura primero, sino por su crédito de 2.000 millones de renta, respecto de la clase productiva. La clase estéril dispone de 2.000 millones de mercancías manufacturadas. Los Fisiócratas llaman circulación imperfecta a la que tiene lugar entre dos de las tres clases, y circulación perfecta la que atraviesa las tres clases.
Lleguémonos ahora al Cuadro económico mismo.
Primera circulación (imperfecta).—Los arrendatarios