agricultura. La clase estéril devuelve a los arrendatarios la misma suma, comprando mil millones de primeras materias destinadas a reemplazar su propio capital de explotación. De ese modo, los arrendatarios han recobrado los 2.000 millones de dinero gastados por ellos en pagar la renta. El cálculo queda terminado y, al mismo tiempo, se resuelve el gran problema, que consistia en saber «que se hace en la circulación económica del producto neto, apropiado en forma de renta».
Al comenzar el proceso nos encontramos en manos de la clase productiva un excedente de 3.000 millones: de estos 3.000 millones, dos han sido pagados como producto neto a los propietarios de la tierra en forma de renta. Los terceros 1.000 millones de excedente constituye el interés del capital total, o colocación de fondos de los arrendatarios, es decir, el 10 por 100 de 10.000 millones. Dicho interés, notémoslo, no lo sacan de la circulación, sino que se encuentra en especie en sus manos y le realizan solamente mediante la circulación, transformándole por tal conducto en productos manufacturados de igual valor.
Sin tal interés el arrendatario, que es el agente principal de la agricultura, no haría a este último el anticipo del capital de fundación. Por esta razón, los Fisiócratas, estiman que la apropiación por el arrendatario de la parte del superproducto agrícola que representa el interés, es una condición de la reproducción, condición tan necesaria como la existencia misma de una clase de arrendatarios; y ese elemento, por tal razón, no puede incluirse bajo la categoría del «producto neto» o de «renta neta» nacional, pues esta última se caracteriza justamente por el hecho de ser consumible, sin relación alguna con las necesidades inmediatas de la reproducción nacional. Pero este fondo de 1.000 millones sirve, según Quesnay, en su mayor parte, para las reparaciones que son necesa-