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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/359

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TERCERA PARTE
SOCIALISMO

I
NOCIONES HISTÓRICAS

En la Introducción, hemos visto cómo los filósofos franceses del siglo XVIII, precursores de la Revolución, apelaban a la razón como juez único de todo cuanto existe; se trataba de instituir un Estado racional, una sociedad racional, y cuanto era contrario a la razón eterna debía abolirse sin piedad. También vimos que esa razón eterna, en realidad, no era sino el entendimiento idealizado del hombre de la clase media, justamente en vías de llegar a ser burgués. Mas cuando la Revolución francesa hubo realizado tal Estado de razón y esa sociedad racional, las nuevas instituciones, por racionales que fueran, en comparación con el estado de cosas que reemplazaban, no podían, sin embargo, considerarse como absolutamente racionales, el Estado racional se vino abajo por completo. El Contrato Social, de Rousseau, encuentra su realización en el Terror, de donde, dudando al cabo de su propia capacidad política, el burgués se refugia primero en la corrupción del Directorio y, por fin, bajo la protección del despotismo napoleónico. La anunciada paz eterna había conducido a una interminable guerra de conquistas. La sociedad, instaurada por la razón, no iba mejor; el antagonismo de ricos y pobres, en