damente que «no podría atribuir a Owen un comunismo franco». Si el Sr. Dühring hubiese tenido en sus manos el libro de Owen Book of the New Moral World (Libro del Nuevo Mundo moral), hubiera hallado expresado el comunismo más decidido, con la obligación igual de trabajar y el derecho igual al producto, todo proporcionalmente a la edad, como siempre añade Owen; más aún, hubiera encontrado el proyecto completo de edificio destinado a la agrupación comunista del porvenir, con su plano, dibujo de la fachada y vista del mismo a vuelo de pájaro. Pero cuando «el estudio directo de los escritos de los autores socialistas», queda reducido al conocimiento del título o todo lo más al epígrafe de un corto número de esas obras, como hace el Sr. Dühring, no cabe más que entregarse a afirmaciones necias y puramente imaginativas. No solamente Owen ha predicado «el comunismo más decidido», sino que además lo ha practicado durante cinco años (fines del año 30 y comienzos del año cuarenta) en la colonia Harmony Hall, en el Hampshire, con una energía que nada deja que desear. Personalmente he conocido hombres que en otro tiempo habían formado parte de ese experimento de comunismo modelo. Sargant ignora todo eso en absoluto, como toda la actividad de Owen desde 1836 a 1850, y el «profundo historiador» «Dühring lo ignora a su vez. Dühring llama a Owen «verdadero monstruo de inoportunidad filantrópica desde todos los puntos de vista»; pero cuando nos entretiene con el contenido de sus libros, de los cuales apenas conoce el título y el epígrafe, no digamos que es «desde todos los puntos de vista un verdadero monstruo de ignorancia inoportuna», pues en nuestros labios eso se llamaría «injuria».
Los utopistas, lo hemos visto, fueron utopistas porque no podían ser otra cosa en un tiempo en que la producción capitalista estaba todavía tan poco desarrollada.