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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/371

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por Federico Engels

Necesitaban construir idealmente los elementos de una nueva sociedad, porque dichos elementos no se manifestaban de un modo general y visible en el seno de la antigua sociedad, y estaban reducidos a apelar a la razón para construir el plano del nuevo edificio, porque aún no podían todavía apelar a la historia contemporánea. Pero cuando hoy, cerca de veinticuatro años después de los utopistas, el Sr. Dühring pretende sacar un sistema «definitivo» del orden social, no de la materia real dada por la evolución histórica como resultado necesario de esa evolución, sino de su cabeza soberana, de su razón preñada de verdades definitivas, el Sr. Dühring, que por todas partes ve epígonos, no es más que el epígono de los utopistas, el último utopista. Llama a los grandes utopistas «alquimistas sociales»... es posible; la alquimia ha sido necesaria en su época. Pero, después de esa época, la gran industria ha llevado las contradicciones que se ocultaban en el seno de la forma de producción capitalista, a un estado de contraposiciones tan hirientes, que, por decirlo así, ya se toca con el dedo la inminente catástrofe de esta forma de producción; que las nuevas fuerzas productivas no pueden ya mantenerse y desarrollarse sino con la introducción de una forma de producción nueva y adecuada al desenvolvimiento actual de estas fuerzas productivas; que la lucha de las dos clases—engendrada por la forma actual de producción, y cuyo antagonismo se acentúa sin cesar—se ha apoderado de todos los países civilizados y se hace cada día más violenta; y en fin, que se ha descubierto ya las relaciones históricas, las condiciones de transformación social que la han hecho necesaria y los rasgos esenciales de tal transformación, determinados igualmente por esas mismas relaciones. Y si hoy el Sr. Dühring saca un nuevo orden social utópico, no de los hechos económicos presentes, sino de su cráneo augusto, ¡está bien!, hace sencillamente «alquimia social»;