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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/412

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Anti-Duhring

una necesidad directa de la producción industrial, como de la producción agrícola y de la higiene pública. Sólo por la fusión de la ciudad y el campo puede evitarse el actual envenenamiento del aire, del agua y del terreno; sólo de tal modo se cambiará la situación de las masas que hoy agonizan en las ciudades y cuyo abono servirá para que nazcan plantas en vez de enfermedades.

La industria capitalista ya se ha hecho relativamente independiente de las trabas locales de los lugares de producción de las primeras materias. La industria textil elabora, sobre todo, primeras materias importadas. Minerales de hierro españoles se trabajan en Alemania e Inglaterra; minerales de cobres españoles y sud-admericanos, lo son en Inglaterra. Toda mina de carbón provee de combustible mucho más allá de sus fronteras a un distrito industrial que se acrece de año en año. Sobre todas las costas de Europa se mueven máquinas con carbón inglés y, a veces, alemán o belga. La sociedad, emancipada de las trabas de la producción capitalista, podrá ir todavía más lejos. Creando una raza de productores de variada instrucción, comprendiendo las bases científicas de la producción industrial entera, en que cada cual haya pasado prácticamente por toda una serie de categorías de la producción y las haya estudiado a fondo, la sociedad crea una nueva fuerza productiva que compensa el trabajo necesario para transportar a grandes distancias las primeras materias y el combustible. La supresión de la separación de la ciudad y el campo no es, pues, una utopía, aun en la medida en que supone la repartición la más igual posible de la gran industria, en toda la extensión del territorio. Sin duda, la civilización dejará en las grandes ciudades una herencia y necesitaremos de tiempo y esfuerzo para desembarazarnos de ella. Mas hay que desembarazarnos de ella y lo haremos al precio de penosos y prolongados esfuer-