«ennoblecida» del trucksystem practicado sobre la más amplia base del comunismo[1].
Así, de dos cosas, una: o bien el concejo económico cambia «trabajo igual por trabajo igual» y en ese caso es incapaz de acumular un fondo para el mantenimiento y extensión de la producción, y únicamente los individuos pueden hacerlo; o bien forma un fondo, y entonces no cambia «trabajo igual por trabajo igual».
Tal es la materia del cambio en el concejo económico; ¿cuál es su forma? El cambio se efectúa mediante moneda metálica, y el Sr. Dühring no se alaba poco del «alcance universal» de tal reforma. Pero en las relaciones que se establecen entre el concejo y sus miembros, la moneda no es moneda, no desempeña la función de moneda en modo alguno, no sirve sino como simple certificado de trabajo, y hace sólo constar, para hablar como Marx, «la parte individual del productor en el trabajo común y su crédito individual sobre la porción del producto común destinado al consumo», no juega tampoco el papel de moneda, «sino como una contraseña de teatro». Así, pues, puede reemplazarse por cualquier otro signo, como Weitling la reemplaza por «un gran libro» en una de cuyas páginas se consignan las horas de trabajo y en otra los goces obtenidos, en cambio. En una palabra, su función, en las relaciones entre el concejo económico y sus miembros, es sencillamente la de la «moneda de horas de trabajo» de Owen; esa «fantasía» que el Sr. Dühring consideraba de tan alto y que, sin embargo, se ve obligado a reintroducir en su economía del porvenir. Ahora que la señal del derecho «de consumo adquirido» y del «deber de producción» cumplido sea un trozo de papel, una ficha o una moneda de oro—desde este punto de vista—es ente-
- ↑ Se llama trucksystem en Inglaterra al sistema—bien conocido también en Alemania—de ciertos fabricantes que, teniendo tiendas propias, obligan a comprar en ellas a sus obreros.