actual, pero sin los abusos. Se mueve enteramente en la órbita de las ideas de Proudhon y, como éste, quiere acabar con los abusos nacidos de la evolución que conduce la producción de mercancías a la producción capitalista, contraponiendo la ley fundamental de la producción de mercancías, cuyos abusos precisamente son su manifestación; y como Proudhon quiere substituir a las consecuencias reales de la ley del valor, consecuencias imaginarias.
Orgullosamente marcha nuestro moderno Don Quijote sobre los lomos de su noble Rocinante, «el principio universal de justicia», seguido de su bravo Sancho Panza, Abraham Enss, como caballero errante, que va a la conquista del yelmo de Mambrino, «el valor del trabajo»: mucho nos tememos no traiga sino la bacía de la historia....