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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/440

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Anti-Duhring

aparecerá también el mismo reflejo religioso, sencillamente porque ya no tendrá objeto que reflejar.

Pero el Sr. Dühring no puede esperar a que la religión muera de muerte natural, y procediendo más radicalmente, supera a Bismarck y decreta las leyes de Mayo, agravadas, no sólo contra el catolicismo, sino contra toda religión en general; lanza sus gendarmes del porvenir contra la religión, le concede el martirio y, por consiguiente, una más larga vida. Nada, doquiera volvamos los ojos, tropezamos en el Sr. Dühring con un socialismo específicamente prusiano.

Cuando el Sr. Dühring, por tal modo, haya destruído la religión, «corresponderá al hombre, dueño de sí mismo y de la naturaleza, y preparado para conocer las fuerzas colectivas, el entrar valientemente por los caminos que le abren el curso de las cosas y su propia naturaleza». Veamos, pues, para distraernos, cuál es el «curso de las cosas» en que debe entrar valientemente, bajo las indicaciones del Sr. Dühring, el hombre dueño sólo de sí mismo. El primer suceso que reduce el hombre a sus propios recursos es el nacimiento. En seguida sigue, durante el tiempo de su minoría natural, confiado a la «educadora natural de los hijos»: la madre.

«Ese período puede prolongarse, como en el antiguo Derecho romano, hasta la pubertad, es decir, hasta los catorce años.» Sólo cuando los niños, mal eriados, no respetan lo suficiente la autoridad de la madre, se recurre, para remediar tal estado de cosas, a la asistencia del padre y, en particular también, a las medidas pedagógicas del Estado. A la pubertad pasa el niño bajo «la tutela natural del padre», si existe alguno, cuya paternidad sea real e incontestada; de otro modo la colectividad designa el tutor.

De igual manera que el Sr. Dühring se figuraba podía sustituir la forma de producción capitalista por la forma