plicaciones escolásticas que se le mezclan», y desde el momento en que se resuelve no admitir sino la «realidad garantida» por el Sr. Dühring, la filosofía elemental se hace. perfectamente asequible a la juventud del porvenir. «Recordad los procedimientos tan sencillos, gracias a los cuales. hemos dado al concepto de lo infinito y a la crítica de tal concepto un alcance hasta aquí desconocido.» «No se ve por qué los elementos de la representación general del tiempo y del espacio, tan grandemente simplificados, por haber profundizado sus conceptos, no pasarían finalmente al número de las nociones preliminares»: «los pensamientos más profundos «del Sr. Dühring», no podrían jugar un papel secundario en el sistema de educación universal de la nueva sociedad».
El estado de la materia idéntica a sí misma y al infinito numerado están destinados, «no sólo a permitir al hombre el descansar sobre los pies, sino a hacerle saber que tiene a sus pies lo que se llama lo absoluto».
La escuela pública del porvenir no es, como se ve, sino una «caja» prusiana un poco mejorada, en que el griego y el latín se reemplazan por un poco más de matemáticas puras y aplicadas, en particular, por los elementos de la filosofía de la realidad, y en que la enseñanza del alemán se vuelve a Becker, es decir, poco más al nivel de la clase de tercero. Y, de hecho, ahora que hemos mostrado, en todos los órdenes a que ha tocado el Sr. Dühring, el carácter enteramente escolar de sus «conocimientos», no se ve por qué razón, lo poco que subsiste después de «la limpia» seria, a que acabamos de entregarnos, «no acabaría por pasar al número de los conocimientos preliminares», no habiendo sido jamás otra cosa. Sin duda, el Sr. Dühring ha oído decir también vagamente que, en la sociedad socialista, el trabajo y la educación estarían unidos, lo cual daría una cultura técnica variada y suministraría una base práctica para la educación científica; y