Dühring ignora, por completo, que existe un cierto género de ingresos que no es enteramente excepcional? ¡El Sr. Dühring ha sido refendario y vive en Berlín, donde ya en mi tiempo, hace treinta y seis años, para no hablar de los lugartenientes referendarius, rimaba con bastante frecuencia con Shcürzenstipendiarius!
Séanos permitido despedirnos con tono alegre y conciliador de un asunto que, frecuentemente, pudo parecer seco y desagradable. En tanto tuvimos que tratar cuestiones de pormenor, el juicio dependía de hechos objetivos, incontestables; y a causa misma de esos hechos, el juicio tuvo que ser, con frecuencia, riguroso y duro. Al presente, hemos dejado atrás la Filosofía, la Economía política y la «socialidad»; tenemos ante nosotros el retrato de cuerpo entero del escritor que hubimos de juzgar en detalle; al presente, las consideraciones humanas pueden ponerse en primer término; al presente nos está permitido referir, a causas personales, los errores científicos y las explosiones de orgullo, sin ello inexplicables, y resumir nuestro juicio de conjunto respecto al señor Dühring en estas palabras: irresponsabilidad por causa de megalomanía.