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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/47

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por Federico Engels

Pero los más maltratados son los socialistas. A excepción de Luis Blanc, el más insignificante de todos—todos son culpables y se les priva del renombre que debían tener antes (o después) del Sr. Dühring; pues son inferiores no sólo desde el punto de vista de la ciencia la verdad, sino por su carácter. A excepción de Babeuf y de algunos Comunalistas de 1871, ni unos ni otros son «hombres». Los tres utopistas son «alquimistas sociales». A Saint Simón le trata todavía con cierta dulzura, pues no le reprocha sino la exaltación y misericordiosamente insinúa que sufría monomanía religiosa. Fourier hace perder la paciencia por completo al Sr. Dühring porque... Fourier «ha manifestado todos los elementos de la locura... ideas que más bien se encontrarían en las casas de locos, sueños insensatos... productos de la locura... Fourier indeciblemente tonto... cabeza de niño, «idiota», ni aun es socialista; su falansterio no forma parte de ningún socialismo racional y es una «forma abortada, concebida según la vulgaridad de la vida social ordinaria». Por último, a quien no le convenzan las palabras de Fourier, respecto de Newton, de que en el nombre de Fourier y en todo el fourierismo no hay más verdad que la primera sílaba (fou) se le deberá incluir en cualquiera de las clases de idiotas.» Roberto Owen, «no tenía sino pobres y mediocres ideas... su pensamiento tan grosero en materia moral... algunos lugares comunes degenerados en absurdos... concepción insensata y brutal... La exposición de las ideas de Owen casi no vale la pena de hacer una crítica seria... su vanidad». Así el Sr. Dühring caracteriza graciosamente a los utopistas por sus nombres: Saint Simón, santo; Fourier, loco [fou]. Eufantin [enfant] niño. De esta suerte, con tres palabras anonada bonitamente un periodo importantísimo de la historia del socialismo, y al que le quepa duda alguna «deberá incluírsele en una de las clases de idiotas».