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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/63

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por Federico Engels

pensamiento, legítimamente, no puede formar una unidad sino de elementos de conciencia, entre los cuales, o entre los originales reales de los cuales, la unidad existía anteriormente.

Si yo subsumo un cepillo de las botas en la unidad mamífero, éste, sin embargo, no tiene mamas. La unidad del ser, la justificación del punto de vista que le comprende como unidad, es, pues, precisamente lo que hay que demostrar; y cuando el Sr. Dühring nos asegura que él piensa el ser como unidad y no como dualidad, no nos enseña otra cosa que su opinión, que ciertamente no tiene fuerza de ley.

Si queremos dar una imagen fiel de la marcha del pensamiento, hela aquí: «Yo comienzo por el ser. Yo pienso, pues, el ser.» El pensamiento del ser es homogéneo. Pero el pensamiento y el ser deben darse de acuerdo, corresponderse, «cubrirse». El ser es, pues, igualmente homogéneo en la realidad. No hay, por tanto, en modo alguno un más allá. Pero si el Sr. Dühring hubiese hablado tan claramente, en lugar de regalarnos con las frases estilo de oráculo, que hemos citado, la ideología era evidente. Probar la realidad de un resultado cualquiera del pensamiento por la identidad del pensamiento y el ser, es justamente una de las imaginaciones más locas de un... Hegel...

Aun cuando toda la argumentación del Sr. Dühring fuese exacta, todavía no hubiera ganado una pulgada de terreno respecto de los espiritualistas, porque éstos le responderían sencillamente: para nosotros también el mundo es simple y homogéneo: la oposición del más acá y el más allá no existe sino desde nuestro punto de vista específicamente terrestre, producto del pecado original; en sí y por sí, es decir, en Dios, el ser entero es uno. Y acompañarán al Sr. Dühring a «otros cuerpos celestes» que tanto le placen, y le mostrarán uno o varios en que