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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/80

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Anti-Duhring

El Sr. Dühring se queda inmediatamente perplejo. Sin duda, balbucea la identidad absoluta de este estado-límite primitivo, no ofrece, en sí misma, principio de movimiento. «Por tanto, recordamos que lo propio acontece en el fondo para cada anillo nuevo, por pequeño que sea, de esa cadena de la existencia que conocemos. Quien quiera, pues, suscitar dificultades, en el caso fundamental propuesto, debe apercibirse para no ahorrárselas en circunstancias menos aparentes. Además, es posible intercalar estados intermedios en gradación progresiva, y de este modo volver a descender, por el puente de la continuidad, hasta la extinción de la sucesión de los fenómenos. Sin duda, ateniéndose a las ideas consideradas en sí mismas, semejante continuidad no nos permite superar la idea primitiva y esencial; pero para nosotros es la forma misma de todo orden necesario y de todos los tránsitos que no son conocidos; de suerte, que tenemos derecho a utilizarla también como intermedio entre el equilibrio primero y la ruptura de ese equilibrio. Pero si pensamos ese equilibrio, por decirlo así, inmóvil (!¡), según las ideas admitidas al presente sin gran dificultad (¡!) en la mecánica, sería enteramente imposible decir cómo la materia ha podido alcanzar el cambio. Además de la mecánica de las masas habría aún una transformación del movimiento de las masas en movimiento de partes muy pequeñas; pero en cuanto a saber cómo se produce tal transformación, «no tenemos todavía a nuestra disposición principio general y no hay por qué maravillarse, pues, si estos fenómenos se pierden algo en la oscuridad.»

He ahí lo que el Sr. Dühring tiene que decirnos. Y ciertamente sería menester ver, no solamente en la automutilación de nuestra fuerza de generación sino en la fe ciega del carbonero la suprema sabiduría para contentarnos con semejantes frases y fuegos fatuos, verdaderamente lamentables. Ya lo reconoce el propio Sr. Düh-