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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/85

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por Federico Engels

ral a las ciencias naturales no nos harían adelantar un paso. Estas expresiones pesarosas, estas señales de descontento, pueden tener lugar en cualquier punto y momento, y precisamente por eso nunca ni en parte alguna se han puesto. ¿Qué impide a lo sumo, pues, al Sr. Dühring el que descubra el sistema mecánico de la nebulosa primitiva?

Felizmente, sabemos que la nebulosa de Kant «está muy lejos de confundirse con un estado absolutamente idéntico del medio universal, o dicho de otro modo, con el estado de la materia idéntica a sí misma». Tanto mejor para Kant que, contentándose con poder remontar de los cuerpos celestes actualmente existentes a la nebulosa, no tenía la menor sospecha del estado de la materia idéntica a sí misma! Notemos de paso que, si en la ciencia actual de la naturaleza la nebulosa de Kant se designa con el nombre de nebulosa primitiva, esta última palabra no debe tomarse sino en un sentido relativo, porque si de una parte, es nebulosa primitiva en cuanto es origen de los cuerpos celestes actuales; de otra, es como la forma de materia más antigua, a que no es posible al presente remontarnos; lo cual no excluye en absoluto sino todo lo contrario, supone que la materia ha atravesado por una serie infinita de formas diferentes antes de la nebulosa primitiva.

Y en esto ve el Sr. Dürhing su superioridad. Mientras que nos vemos obligados con la ciencia a detenernos provisionalmente en la nebulosa «primitiva» igualmente provisional, su ciencia de la ciencia le permite subir mucho más alto, hasta ese «estado del medio universal que no podría concebirse ni como puramente estático en el sentido actual del término, ni como «dinámico» (luego no puede concebirse de ninguna manera!). «La unidad de la materia y de la fuerza mecánica, es una fórmula por decirlo así, lógica y real a la vez, que expresa que el