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Página:Anti Dühring ó La revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring - bdh0000252307.pdf/91

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por Federico Engels

ca, la fuerza de retener la piedra. Mas todos los fenómenos mecánicos pueden referirse a formas fundamentales simples como ésta—para hablar como el Sr. Dühring—. y no ha nacido aún el ingeniero que, disponiendo de un impulso suficiente, sea incapaz de descubrir el puente de lo estático a lo dinámico!

Sin duda, es una pildora amarga de tragar para nuestro metafórico, ver cómo el movimiento encuentra su medida en su contrario: el reposo. Es una contradicción hiriente, y toda contradicción para el Sr. Dühring es un contrasentido. Pero no es menos cierto que la piedra suspendida representa una cantidad de movimiento mecánico determinado, que puede medirse con precisión por su peso y su distancia respecto del suelo, y puede gastarse a voluntad de diversas maneras; por ejemplo, por caída directa, por deslizamiento a lo largo de un plano inclinado, por un movimiento de rotación impreso a un torno; lo mismo que en un fusil cargado. El hecho de que el movimiento pueda expresarse por su contrario la inercia, no presenta en absoluto ninguna dificultad para el pensamiento dialéctico; esta oposición, como hemos visto, no es sino enteramente relativa, pues el reposo ab— soluto, el absoluto equilibrio, no existe en modo alguno. Cada movimiento, considerado en particular, tiende al equilibrio, y el movimiento total destruye de nuevo ese equilibrio. Así, reposo y equilibrio, allí donde se encuentran, no son sino resultado de un movimiento limitado, y evidentísimamente tal movimiento es medible por su resultado, puede expresarse por sí y puede ser restablecido a partir de él, bajo una u otra forma. Pero el Sr. Dühring no puede contentarse con una concepción tan sencilla del asunto; como buen metafísico, abre un ancho abismo entre el movimiento y el equilibrio, que no existe en la realidad, y después se admira de no poder hallar un puente por cima de ese abismo, que él mismo ha fabrica-