Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/177

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amigos, no pude menos que recitar algunos versos. Todos, menos Lovez, aplaudieron la composicion. Cierto es que no merecia las exajeradas alabanzas que se le hicieron, pero, teniendo en cuenta el poco estudio que habia podido hacer Ernesto en sus horas de descanso, no era justo tampoco dejar de decirle una frase de aliento.

Armando fué, entre todos, el que habló mas seriamente.

— Puedes escribir bien, dijo, pero necesitas trabajar mucho todavia, para conseguirlo. Cuida mas la forma, sobretodo.

Entre tanto Ernesto pensaba en la conversacion que habia escuchado poco antes. Habia entrevisto que Armando solia vengarse de sus enemigos por medio de los diarios, hecho que hablaba muy en control suya. Sin embargo, no dió entero crédito á esas palabras. La accion le pareció tan baja y tan despreciable que no quiso creer que Armando fuese capaz de cometerla. Pero la idea se fijó en su cerebro. No la olvidaria así no mas. Hay veces en que se escucha una voz interior que dice que uno juega un papel principal en algo que le parece no se relaciona en nada con él. Esto habia sucedido á Gon-