Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/225

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cuyo desden me hace el mas desgraciado de Jos hombres!... Estoy loco, frenético; siento en mi interior algo como si toda mi sangre afluyera á mi pecho!... Ah! Ahora tengo el misterio ... ya encontré una persona en quien vengarme de todo lo que sufro, de todo lo que he sufrido, de todo lo que sufriré. Armando, Armando!...

Y se dejó caer en una silla, extenuado, sin fuerzas, sin aliento. Del diario que habia despedazado con ira inmensa, solo quedaban algunos fragmentos esparcidos á su alrededor. Dolores le miraba con asombro.

— Cálmese Vd. murmuró.

— Sí, es cierto; ya estoy tranquilo. De todas maneras!.. .. dijo con voz que expresaba el desaliento.

Dolores permaneció un instante sin pronunciar una palabra, pues queria que pasase la primera impresion, para seguir en sus preguntas.

— ¿Es verdad lo que dice esa noticia? dijo por fin.

Ernesto la miró fijamente, y distraido. Al cabo de un momento como despertando:

— No! exclamó.

— Estaba segura de ello.