Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/232

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— Si; voy á hablarle de algo que he tenido oculto durante meses enteros; algo que interesa á Vd.

— Diga Vd., repuso Manuela, que no se explicaba lo que pudiera ser aquello, aunque lo suponia.

— Desde la primer vez que la vi, he comprendido lo que Vd. valia. Poco á poco la estimacion de los dias primeros fué convirtiéndose en cariño. Hoy ese cariño es amor. Tal es lo que queria revelarle.

Manuela fijó sus ojos en Armando.

Toda su actitud demostraba la frialdad mas absoluta. Parecia que aquella revelacion no le hubiera causado emocion alguna.

El silencio se prolongó algunos instantes.

Armando completamente dueño de si mismo, estudiaba el terreno.

Habia visto la expresion del rostro de la jóven. comprendiendo por ella que su causa estaba perdida, sin embargo no desesperaba aún. La respuesta de Manuela podia no ser terminante, dándole así tiempo de ir captándose poco á poco sus simpatías.

Por fin, viendo que la jóven no decia una sola

palabra, continuó: