Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/283

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sobre el fuego. La combustion no cesa, antes por el contrario se hace mas grande. Pero es de otra naturaleza; las llamas desaparecen y el calor terrible de las brasas aumenta, haciéndose capaz de devorarlo todo. Del amor al ódio no hay mas que un paso. El amor es la llama que alumbra y purifica; el ódio es la brasa que consume y anonada cuanto encuentra cerca. Asi como unas gotas de agua hacen desaparecer las llamas, así una frase de desden hace desaparecer el amor.

Armando odiaba á Manuela, amándola al mismo tiempo, por mas que esto parezca imposible, y queria vengarse de ella y de Ernesto.

Para pensar en su venganza se habia apartado de todos. Acuña no le incomodaba ya; lo habia arrojado de su casa para no volver á verle. En aquella alma de hierro se ocultaba una tempestad próxima á estallar. ¡Infelices de los que encontrara á su paso!

Lindoro, por su parte, estaba contento. Ese carácter incomprensible, esa cabeza en que las ideas mas contrarias se sucedian sin interrupcion, ese ser caprichoso y voluble, estaba hecho sin duda para vivir feliz en este mundo. Cuando recibió la contestacion de Manuela, estrujó el papel entre sus manos,