Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/287

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ofrecí mi amistad, que él rechazó, despreciándome. Esto es algo que no se perdona, y estoy dispuesto á hacerle todo el mal que pueda.

Armando confió entonces. Tenia razon de creer en la sinceridad del reporter, pues conocia perfectamente á Ernesto.

— Es preciso que averigües en que estado de relaciones se encuentra con respecto á Manuela, dijo.

— Lo haré.

— Por ahora no te encargo mas. Veremos como cumples tu cometido.

Al dia siguiente supo Armando el próximo casamiento de los jóvenes, cosa fácil de averiguar, por otra parte, porque se hablaba mucho de ello en el barrio.

— Es necesario poner manos á la obra; pensó Hazlo-todo. ¡Ya tengo un medio! Cierto es que ha sido usado por otros, antes que por mí, pero eso no obsta. Aunque así sea, no dejará de servirme.

Y luego, en voz alta y dirijiéndose á Coleti:

— Mucho te agradezco lo que has hecho, le dijo. Ya no necesito de tus servicios; haré lo que falta, sin la ayuda de nadie, y Ernesto nos pagará lo que nos

debe!...