Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/49

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me preguntas si la conozco bien! Ciego seria si no hubiese visto su abnegacion... y su martirio! Pero qué! Su padre que es ciego no deja de verlo. ¿Que si estoy seguro de que es buena? Armando, la mujer que se olvida de que es jóven y hermosa para dar toda su existencia á las personas que ama, es un ángel; y Manuela lo es! ¿Que si ya la quiero verdaderamente? Escucha...

Y Ernesto se detuvo un instante.

— Las paredes de este cuarto me han visto llorar muchas veces, prosiguió. He llorado porque veia mi impotencia. Soy pobre, muy pobre y no puedo aspirar á casarme con ella, porque me seria imposible darla ni aun lo mas necesario. Nunca la he dicho que la quiero, ni se lo diré hasta que pueda ofrecerla una posicion. ¿Crées que la amo?

— Sí, dijo Dupont.

— Crees que es buena?

— Sí.

— Puedo conocerla bien?

— Si,

— De modo que. . .

— De modo que te puse un pero, y que tú me

demostraste que no debia existir.