Página:Antigona - Roberto J Payro.pdf/93

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hasta la habitación, turbando su silencio magestuoso.

Escena horrible que parecerá mentira, pero que se vé á cada paso, á cada minuto que trascurre; esos hombres ignorantes y groseros no tienen respeto para la muerte. Diríase que se creen inmortales.

Los carruajes llegaron; al ser sacado el ataud de la habitacion, Manuela lanzó un grito desgarrador, un ¡ay! inmenso, un supremo adios. Aquel cuerpo querido que fué la cárcel de esa alma adorada que no existia ya para el mundo, iba á desaparecer de su vista para siempre, iba á ser depositada en la tierraa lejos de todos los que la amaban!....

Imposible seria comprender lo que pasó en ese instante por el alma de Manuela. Parecíale que su corazon, hinchándose, no cabia ya en su pecho, y que iba á estallar!....

Su vista se oscureció, faltaron fuerzas á su cuerpo estremecido, y hubiérase dejado caer, si Dolores no la hubiese tomado en los brazos.

Cuando pudo ver de nuevo lo que pasaba á su alrededor, encontróse sola con la buena mujer!....