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Que en torno á los colores celestiales
Se elevaban un dia
Sobre el soberbio campo de victoria,
Cuando tú, Patria mia,
Conducias tus hijos á la gloria?
¿Qué se hicieron del bronce los acentos
Anunciando pujantes,
Tus legiones de Union siempre triunfantes?
¿Qué fueron de tus hombres y tus hechos?
¿Qué de tu poderío,
Cuando trepando con robustos pechos
La cima de los Andes, tu bandera,
Llena de gloria un dia,
Hiciste ondear en su penumbre fria?
¡Ah! sí lo sé: ni tus colores bellos,
Ni tú, vírgen del Plata,
Ni esos tus hijos son; frios destellos
Que tu vida maltrata,
Son sus colores los colores de ellos
Que hoy tan oprimida
Tú en prisiones estás, triste, abatida. . . .
Y ese que al aire maldicion desplega,
Ese que insulta tu pasada gloria,
De sangriento Tirano
Pendon maldito de fatal memoria;
Cuando con torpe mano,
Y de sangre sediento,
Rompió atrevido vuestro azul divino,
Ni es pendon de Igualdad, ni es Arjentino.
No es Arjentino, nó; trapo sangriento
Remedo fiel de proscripcion y muerte!
Hermosa y con honor, no pudo verte:
Y en tu inocente seno,
Vertió furioso su fatal veneno:
Se elevaban un dia
Sobre el soberbio campo de victoria,
Cuando tú, Patria mia,
Conducias tus hijos á la gloria?
¿Qué se hicieron del bronce los acentos
Anunciando pujantes,
Tus legiones de Union siempre triunfantes?
¿Qué fueron de tus hombres y tus hechos?
¿Qué de tu poderío,
Cuando trepando con robustos pechos
La cima de los Andes, tu bandera,
Llena de gloria un dia,
Hiciste ondear en su penumbre fria?
¡Ah! sí lo sé: ni tus colores bellos,
Ni tú, vírgen del Plata,
Ni esos tus hijos son; frios destellos
Que tu vida maltrata,
Son sus colores los colores de ellos
Que hoy tan oprimida
Tú en prisiones estás, triste, abatida. . . .
Y ese que al aire maldicion desplega,
Ese que insulta tu pasada gloria,
De sangriento Tirano
Pendon maldito de fatal memoria;
Cuando con torpe mano,
Y de sangre sediento,
Rompió atrevido vuestro azul divino,
Ni es pendon de Igualdad, ni es Arjentino.
No es Arjentino, nó; trapo sangriento
Remedo fiel de proscripcion y muerte!
Hermosa y con honor, no pudo verte:
Y en tu inocente seno,
Vertió furioso su fatal veneno: