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Página:Armonias a la defensa de Montevideo - Cipriano Talavera.pdf/15

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Y por eso tus hijos
Que en tí mantienen esperanza y vida,
Si hoy te lloran prolijos,
Tienen del porvenir su fé nutrida;
Y al corazon conforta,
Que es rápido el vaiven de tu desgracia,
Que ese que al cuello te ciñó cadenas,
Un estraño pavor nutre en sus venas.


V



La Patría no se vende:
Jamás pendon estraño
Pisó arrogante el pabellon celeste,
Sin que golpe tamaño,
Con ajustada guerra
Fulminase á la vez, mal que le cueste:
Que jamás esta tierra,
Vió con desden á la coyunda dura
Su cuello domeñar; que hay en su seno,
Recuerdos ágrios del querer ageno:
Y si una vez con fementido lábio,
(Que así pudieran inferirle agravio,)
Víctima fué del estranjero mando,
Menospreciando sus sagradas leyes,
Al impulso oriental, fueron rodando
Cetros y pabellones de los Reyes:
Ábrase el libro misterial del génio,
Alumbre mi memoria,
El fatídico númen del Oriente;
Y en las pájinas de oro de su historia,
Yo encontraré grabadas,