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Página:Armonias a la defensa de Montevideo - Cipriano Talavera.pdf/27

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La libertad del portentoso Plata,
La civilizacion prez de sus hijos,
En un combate á muerte
Se va á jugar y su vivir grandioso;
Aquí se trozaran viles cadenas:
Y esas aguas del Plata magestuoso
Teñidas correrán con nuestras venas.


X



Y retumbó el cañon; su rostro fiero
Mostró terrible aterrador la muerte
Vomitando el acero
Y una víctima fué; corrió la sangre. . . .
Y con saña feroz, negra, implacable,
Víctima sobre víctima inmolando,
En su vientre insondable,
Con estraño furor iba tragando;
Y ni repara quien, ni la señala
Que en su sed de matar, todo se iguala.
De parte á parte, silbador el plomo
Por el espacio rápido cruzaba
De la muerte sediento;
Y el encendido acero á cada instante
Al cruzar por el viento,
El pecho del guerrero atravesaba;
Y el agudo lamento,
El éco del cañon aun mas pujante,
Y el ronco son del atambor severo
Mezclados se confunden,
Y en el espacio azul rápidos se hunden.
Y no hay sinó morir. . . . en sus enojos,