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Del gigantesco Líbano, los cedros
Por el poder trozados
Del huracan furiosó,
Con magestad, con pompa, con grandeza,
Sirviendo de espéctaculo grandioso
A la naturaleza,
En el grave momento en que severo
El Hacedor Divino,
Pudiera derribar al mundo entero;
Caian sin vacilar, caian erguidos;
Caian como los libres que á mi patria
Renombre y gloria en Ayacucho dieron,
Con la frente serena,
Como mueren los bravos,
Difundiendo el pavor en los esclavos.
Bello es mirar en bélica apostura
A un Pueblo entusiasmado,
Que de su gloria y libertad celoso
Con aliento esforzado,
Bajo el azul de un pabellon glorioso
Se bate con valor: oh! si, sublime,
Ver á un puñado de los hijos nobles
Del venturoso Mayo,
Lanzando balas á la turba esclava;
Balas que como el rayo,
Matan, destruyen, aniquilan toda
La fétida semilla
Que el despotismo en su locura hiciera,
Cuando un dia fecunda y altanera
Se elevaba inclemente
Contra los libres de la hermosa Oriente.
Por el poder trozados
Del huracan furiosó,
Con magestad, con pompa, con grandeza,
Sirviendo de espéctaculo grandioso
A la naturaleza,
En el grave momento en que severo
El Hacedor Divino,
Pudiera derribar al mundo entero;
Caian sin vacilar, caian erguidos;
Caian como los libres que á mi patria
Renombre y gloria en Ayacucho dieron,
Con la frente serena,
Como mueren los bravos,
Difundiendo el pavor en los esclavos.
Bello es mirar en bélica apostura
A un Pueblo entusiasmado,
Que de su gloria y libertad celoso
Con aliento esforzado,
Bajo el azul de un pabellon glorioso
Se bate con valor: oh! si, sublime,
Ver á un puñado de los hijos nobles
Del venturoso Mayo,
Lanzando balas á la turba esclava;
Balas que como el rayo,
Matan, destruyen, aniquilan toda
La fétida semilla
Que el despotismo en su locura hiciera,
Cuando un dia fecunda y altanera
Se elevaba inclemente
Contra los libres de la hermosa Oriente.