plantar nabos con tanta lijereza
que una tarde arrancó y plantó hasta ciento.
No dejarán tu miembro descontento
las camaristas chicas del famoso
Paseo Verdegay de las Delicias
la Rosuela, Caturria y Medio Coñó:
(Llaman así una moza del trabajo,
y en verdad que aunque chico, él es entero),
te harán venir el golpe á cuatro vientos,
Y si de andar te hallares con alientos
el soto de Luzón, á la Pelada
te ofrece junto á un árbol recostada.
No callaré tampoco los nocturnos
pasatiempos que da también el Prado,
Vi clérigos y frailes embozados
amolar la Vicenta y la Aguedilla
y por los granaderos maltratados.
Mas sólo con andar toda la villa
encontrarás remedio en los portales
desarrugando un poco tu rezmilla.
Supongo que continuo armado sales
del condón, tu perenne compañero,
y as no ensuciarás los hospitales.
La calle angosta que frecuentes quiero
con la Ancha á quien su nombre dió Bernardo
ni en la de Fuencarral has de ser tardo
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ARTE DE LAS PUTAS