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Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo II (1921).pdf/111

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Yo os hago perjuicio!

Los cinco acusados cambiaron afectuosos saludos con sus defensores; Gothard continuaba haciendo el idiota.

Después de las recusaciones llevadas a cabo sagazmente por los defensores, instruídos en ese punto por el marqués de Chargeboeuf, que se hallaba sentado valerosamente cerca de Bordin y del señor de Grandville, al constituirse el Jurado; una vez leídas las actas de acusación, los acusados fueron separados para proceder a sus interrogatorios. Las respuestas de todos ellos se hacían notar por su semejanza. Después de haber ido por la mañana a pasearse a caballo por el bosque, volvieron a la una para comer a Cinq Cygne; después de la comida, de tres a cinco y media, marcharon otra vez a la selva. Tal fué en el fondo la respuesta de todos los acusados, sin más variante que la exigida por matiz que correspondía a la especial situación de cada uno.

Cuando el presidente rogó a los señores de Simeuse que explicaran las razones que les obligaron a salir tan temprano, uno y otro declararon que, después de su llegada, los dos pensaron volver a comprar a Gondreville, y que deseando entrar en tratos con Malin, salieron con su prima y Michú para examinar la selva y calcular sobre el terreno qué es lo que podían ofrecer por su compra. Durante ese tiempo, los señores de Hauteserre, su prima y Gothard, habían dado caza a un lobo, descubierto por los campesinos. Si el di-