Ir al contenido

Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo II (1921).pdf/127

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
125
 

encanto de las cosas nuevas, y el Jurado se tambaleó. Después de la fogosa defensa del señor de Grandville, los jurados tenían que cír al astuto y especioso procurador, que multiplicó las consideraciones, hizo resaltar todas las partes tenebrosas del proceso, y lo calificó de inexplicable.

Se produjo de modo que impresionase a la vez el espíritu y la razón, lo mismo que el señor de Grandville se había dirigido al corazón y a la imaginación. Finalmente, supo envolver a los jurados con tal convicción, que el acusador público consideró su andamiaje hecho astillas. Era aquello tan claro, que el abogado de los señores de Hauteserre y Gothard se remitió a la prudencia de los jurados, puesto que hallaba abandonada, a juicio suyo, la acusación. El acusador pidió se aplazase para el día siguiente su rectificación.

En vano Bordin, que leía la absolución en los ojos de los jurados, si deliberaban inmediatamente, se opuso a ello, alegando motivos de hecho y de derecho respecto a la ansiedad que en el corazón de sus inocentes clientes produciría una noche más bajo el suplicio de la incertidumbre. La Sala deliberó.

—El interés de la sociedad me parece igual al de los acusados dijo el presidente; la Sala faltaría a todas las nociones de equidad si recusara una petición semejante de la defensa; debe concedérsele, pues, también a la acusación.

—Todo depende de la suerte—dijo Bordin mi-