Ir al contenido

Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo II (1921).pdf/132

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
130
 

Inmediatamente de terminados los interrogatorios, el Jurado y los abogados fueron advertidos de que se reanudaba la audiencia. El presidente abrió la sesión a las tres anunciando que los debates iban a recomenzar con nuevos elementos de juicio. El presidente enseñó a Michú tres botellas de vino y le preguntó si las reconocía como suyas, mostrándole la semejanza del lacre de dos de las botellas con una botella llena, que por la mañana había sacado de la granja el juez de paz, en presencia de la mujer de Michú; éste no quiso reconocerlas por suyas; pero esas nuevas piezas de convicción fueron apreciadas por los jurados, a quienes el presidente explicó que las botellas vacías habían sido encontradas en el sitio donde había estado detenido el senador, como verdaderas.

Cada acusado fué interrogado acerca de la cueva de las ruinas del monasterio. Se probó en los debates, después de una nueva declaración de todos los testigos de cargo y de descargo, que la cueva descubierta por Michú no era conocida de nadie más que de él, de Lorenza y de los cuatro gentileshombres. Puede juzgarse el efecto que produjo en el auditorio y en los jurados la revelación del acusador público anunciando que la cueva, sólo conocida de los acusados y de dos testigos, había servido de prisión al senador. Marta fué introducida en la sala; su aparición causó la más viva ansiedad en el auditorio y en los acusados. El señor de Grandville se levantó para oponerse a que se presentara como testigo a la esposa contra el