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Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo II (1921).pdf/157

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sorprendente victoria de Jena. Ocho días después entraban en los arrabales de Troyes. Una orden del juez superior, transmitida al procurador imperial del Tribunal de primera instancia de Troyes, ordenaba la libertad bajo fianza de los gentileshombres, mientras llegaba la decisión del Emperador y rey; pero al mismo tiempo la orden para la ejecución de Michú era expedida por el Tribunal. Las órdenes habían llegado aquella misma mañana. Lorenza se trasladó a la prisión cerca de las dos, vestida de viaje. Obtuvo permiso para ver a Michú, que estaba asistiendo a la triste ceremonia a que dan lugar los aprestos que sufre el condenado a muerte antes de ser conducido al suplicio. El buen abate Goujet, que había solicitado acompañarle hasta el cadalso, acababa de dar la absolución a Michú, que se hallaba desolado por la incertidumbre de la suerte que podían correr sus amos. Cuando vió a Lorenza lanzó una exclamación de alegría.

—Ya puedo morir—dijo.

—Están indultados, no sé en qué condicionesrespondió ella—; pero lo están; todo lo he intentado para salvarte, amigo mío, a pesar de tu consejo. Creía haberlo conseguido, pero el Emperador me ha engañado por fineza de soberano.

—Estaba escrito allá, en lo alto—dijo Michú, que el perro del guarda debía ser muerto en el mismo lugar que sus viejos amos!

La hora postrera transcurrió rápidamente. Michú, en el momento de partir, no se atrevió a