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Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo II (1921).pdf/175

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animó la energía republicana de 1793. Como es necesario esclarecer este rincón obscuro de nuestra historia, les diré a ustedes que esta agitación partía de él, que tenía todos los hilos de la antigua Montaña, organizaba los complots republicanos, merced a los cuales la vida del Primer Cónsul estuvo amenazada después de su victoria de Marengo.

La conciencia que él tenía del mal que originaba le dió fuerza para señalar a Bonaparte, a pesar de la opinión contraria de éste, a los republicanos como mezclados en eses complots más que lo realistas. Fouché conocía admirablemente a los hombres; contaba con Sieyés por su ambición frustrada, con el señor de Talleyrand, porque era un gran señor; con Carnot, a causa de su absoluta honradez; pero temía a nuestro hombre, al que ha estado aquí esta noche, y he aquí cómo se deshizo de él.

Nadie más que Malin, el propio Malin, era por ese tiempo el confidente de Luis XVIII. El ministro de policía le obligó a redactar las proclamas del Gobierno revolucionario, sus actas, a dictar sus detenciones y poner fuera de la ley a los facciosos delde Brumario. Y más todavía: fué ese cómplice quien, a pesar suyo, hizo imprimir el número de ejemplares necesario y los tuvo preparados en fardos en su casa. El impresor fué encarcelado como conspirador, pues se buscó un impresor revolucionario, y la policía no lo puso en libertad hasta dos meses después. Murió en 1816 creyéndose que se trataba de una conspiración de la Montaña. Una de las comedias más curiosas de las representadas