por la policía de Fouché es, sin duda alguna, la que dió lugar el primer correo recibido por el banquero más célebre de esta época, anunciándole que la batalla de Marengo había sido perdida. La suerte, como ustedes recuerdan, no se declaró en favor de Napoleón hasta las siete de la noche. Al mediodía, el agente enviado al teatro de la guerra por el rey de las finanzas de entonces vió al ejército francés como destrozado y se apresuró a enviar un correo. El ministro de la policía mandó llamar a los colocadores de carteles, a los pregoneros, y uno de sus confidentes llegó con un camión cargado de impresos cuando el correo de la noche, que había llegado apresuradamente, difundió la noticia del triunfo, que enloqueció verdaderamente a Francia.
La noticia produjo pérdidas considerables en la Bolsa. Pero la multitud de fijadores de carteles y de los pregoneros que debían anunciar que Bonaparte había sido puesto fuera de la ley y su muerte política, sufrió una gran derrota y esperó a que se hubiera impreso la proclama, y el bando exaltaba la victoria del Primer Cónsul. Gondreville, sobre quien podía caer toda la responsabilidad del complot, sintió tal pánico, que metió los fardos en unas carretas y los envió durante la noche a Gondreville, donde sin duda enterró los funestos papelesen las cuevas del castillo, que había comprado bajo el nombre de cierto individuo... Le hizo nombrar presidente de un Tribunal imperial; se llamaba... ¡Marion! Después regresó a París a tiempo para cumplimentar al Primer Cónsul. Napoleón