que no podían ser otra cosa que sus colaboradores. Tales jurados constituían la parte de la acusación. Existían otros jurados que formaban el Jurado cerca del Tribunal eriminal encargado de juzgar a los acusados. Por oposición a los jurados de acusación, éstos se llamaban jurados de juicio. El Tribunal de lo criminal, ai que Napoleón acababa de dar el nombre de "Sala de lo criminal", se componía de un presidente, de cuatro jueces, del acusador público y de un comisario del Gobierno. Sin embargo, dea 1806 existieron las salas llamadas especiales, que juzgaban sin Jurado en ciertas provincias algunos atentados; las salas se componían de jueces que pertenecían al Tribunal civil, que se constituía en Tribunal especial. Este conflicto de la justicia especial y la justicia criminal suscitaba cuestiones de competencia, que juzgaba el Tribunal de Casación. Si la provincia del Aube hubiese tenido su Sala especial, el juicio del atentado cometido contra un senador del Imperio hubiera sido sin duda diferido. Pero esa tranquila provincia estaba excluída de la jurisdicción excepcional. Grévin envió, pues, al sargento al director del Jurado de Troyes. El egipcio corrió a galope y volvió a Gondreville, trayendo en la silla de posta al magistrado casi soberano.
El director del Jurado de Troyes era un ex teniente del Tribunal civil, ex secretario a sueldo de uno de los comités de la Convención, amigo de Malin y empleado por él. El tal magistrado se llama-