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Página:Balzac - Un asunto tenebroso -Tomo I (1921).pdf/99

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tuada a un cuarto de legua del castillo, resultaba una vivienda casi tan espléndida como Gondreville, donde él y su mujer se encontraban como dos ratas en una catedral.

—¡ Goulard, eres un goloso!—le dijo riendo la señorita la primera vez que le vió en CinqCygne.

Aunque muy adicto a la Revolución y aunque la condesa le recibía fríamente, el alcalde no sentía debilitarse el respeto que le inspiraban los Cinq—Cygne y los Simeuse. Por este motivo cerraba los ojos a todo lo que ocurría en el castillo. El alcalde llamaba, en este caso, cerrar los ojos a no ver los retratos de Luis XVI, de María Antonieta, de sus hijos, del hermano del rey, del conde de Artois, de Cazalés, de Carlota Corday, que adornaban los tableros del salón; a no parecerle mal que no se hablara en presencia suya de la ruina de la República, que se burlaran de los cinco directores y de todas las combinaciones de entonces. La situación de este hombre era muy parecida a la de muchos advenedizos que, una vez que han hecho fortuna, ponen todo su afán en ingresar en la vieja nobleza. Tal circunstancia fué aprovechada por los dos personajes, cuya profesión tan pronto adivinó Michú y que habían explorado la comarca antes de llegar a Gondreville.

UN ASUNTO TENEBROSO.—T. I.