Página:Cachivaches.djvu/192

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página no ha sido corregida


V


Ollantay.

Cuando, hace pocos meses, oí al joven escritor don Constantino Carrasco leer en el Club Literario su traducción del Ollantay, confieso que fué tan grata la impresión que esa lectura me produjo que, al felicitar al poeta por su trabajo, dejéme arrebatar del entusiasmo, y lo amenacé con que, si algun dia daba la obra á la estampa, tuviese por seguro que mi humilde pluma borronearia algunas lineas que servir pudieran de prólogo ó introducción. Tal amenaza era la espada de Damocles pendiente de un hilo. Háse este roto por obra y milagro de un editor complaciente, y héme en el compromiso de echar ¡ajos y reveses á riesgo de he— nrme con mlS propras armas.

Hoy, que tengo sobre mi mesa de trabajo las pruebas impresas del Ollantay, hélo leido y releido, y mi entusiasmo por la obray por su estimable y erudito traductor ha ido en escala ascendente. Enemigo d: esa critica implacable que fustiga con crueldad, asi come de la que sin examen y á cierra—ojos se encariña por las producciones del amigo, voy á permitirme, muy á la ligera, espresar mi acaso íncompetente, pero muy sincero, juicio.

Incuestionable es que la civilización de los imperios del Anahuáe y Cuzco estuvo bastante avanzada, para que estos pueblos hubieran tenido una literatura propia, original, verdadera expresión de las ¡Jcas y sentimientos de sus naturales, El yaraví, por ejemplo, especie de melancólico idilio, refleja por completo el caracter sombrio y soñador de la raza india. Nada hay que se le asemeje en la poesia popular y primitiva de los pueblos europeos.

Uno de los caracteres distintivos de la poesía lírica, entre los indigenas, fué el tono filosófico y sentencíoso de sus conceptos. Garcilaso nos ha trasmitído algunas muestras de ella quejustifican esta creencia. Y no solo fué tal la indole de la poesia lirica, entre los bardos del Perú, sino entre los del imperio azteca. Asi se sabe que Netzahualt, rey de Tezcuco, principe notable por su sabiduria, grandeza de alma y empresas militares, escribió á mediados del siglo XV,