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REVISTA DE DERECHO, HISTORIA Y LETRAS

Libre de Ciencia de la Educación al luchar contra prejuicios humanos que desorbitan la vida.

Comprendo que los que no han sido formados en «la escuela» duden de su influencia ulterior.

Hace poco, leía con profundo interés la memoria presentada en 1901 por el doctor Estanislao S. Zeballos al Consejo Escolar del V distrito de la capital, bajo el titulo de «Fracaso de la Instrucción Primaria».

¡Como no interesarme por un documento que evocaba, en cada uno de los ideales ofrecidos, toda mi vida estudiantil en esa Escuela Normal modelo de La Plata!

Sí: [1]«La educación tiene dos ideales: uno de Estado, individual el otro. El primero se propone formar caracteres aptos para cultivar el sistema de gobierno propio». El segundo hace al hombre para su misión en la sociedad desarrollando su carácter y sus aptitudes morales y físicas. Voluntad firme, espíritu moral, inteligencia nutrida, miembros adiestrados: he ahí el tipo de ciudadano y de hombre que debe formar la escuela argentina»

He ahí el tipo de hombres y de mujeres que formó esa escuela modelo bajo la dirección de Miss Mary O. Graham.

Su primera preocupación fue la de formar el «buen animal» preconizado por Spencer. Para ello no hubo detalle insignificante. Así, el horario, en esa escuela, pese á disposiciones ministeriales en contra, siempre fue discontinuo: «El horario continuo favorece al profesor mas que al alumno, nos decía Miss Mary. Uds. no pueden almorzar bien si lo hacen à las 8 y 30, y están en edad en que la mala alimentación determina enfermedades incurables». Se valía de toda ocasión para explicamos qué clase de desayuno y de almuerzo nos convenía mas; cuando debíamos trabajar y cuando descansar; aprovechaba los días lluviosos— en un país cuyo año escolar es interrumpido por meses de humedad, de lluvia y de fríos— para mostrarnos como debíamos defender nuestros pies, nuestras manos

  1. E.S. Zeballos, Fracaso de la Instrucción Primaria, pag. 13