Página:Canciones Surianas.djvu/61

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inunda la extensión del bosque umbrío
y en el barranco arrójase bravío;
lleva en sí piedras, troncos y animales....

Y tal imita el rápido torrente,
al descender audaz de roca en roca,
brioso corcel, que al freno inobediente,
da un relincho, encabrítase impaciente,
el precipicio salva. ... y se desboca!

Cesaron por completo los rumores
tempestuosos; la noche está tranquila;
riega el aire al soplar frescos olores,
y los astros, rompiendo los negrores,
abren parpadeando su pupila.

Y se inflama la atmósfera serena,
vibra el éther, se argenta la hojarasca....
¡Oh! qué pasa? ¿no veis?.... La luna llena
surge alumbrando con su luz la escena
que envolvió en sus tinieblas la borrasca.