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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/152

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cil! Hizo el nudo y se colgó. El hilo fino y suave de la sábana arrugó, levemente, el cuello limpio y blanco ¡Lirios! ¡Lirios! ¡Lirios!


Esa tarde, los diarios daban la nueva. Uno de ellos decía en su sección policial: «La muchacha de vida alegre N. N. ha sido encontrada muerta en su habitación. Se supone un crimen por robo. La autopsia del cadáver será hecha hoy por el doctor X.» Ni una palabra más.

De esta manera la prensa anodina de la época que alcanzamos daba cuenta á sus lectores de uno de los poemas de amor y desesperanza más grandes en que se hayan visto envueltas las almas de hoy.