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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/153

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LA LLAGA AL AIRE

—¡Es una perdida! decía la gente al ver cruzar por las calles del pueblo, siempre á altas horas, su gentil silueta que se recortaba en las penumbras. Y tiene hijos grandes, y es enferma, y no se cuida, y contagiará á los que esten á su lado, y....

Ella á esas horas iba á un baile plebeyo. A uno de esos piringundines de campo á donde concurren verdaderos amadores del arte en busca de buenas compañeras, de sujetos para realizar su placer, el placer de la danza que es también un ritmo, porque hay poetas de la danza, como los hay del