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UN REGENERADO
I
Por tercera vez el poeta había tropezado en la calle con aquel pobre muchacho de aspecto claudicante, cubierto de andrajos mal olientes. Por tercera vez había sentido en su presencia el mismo pesar, la misma lástima, idéntica angustia.
Ese día no pudo resistír á la tentación de interrogarle. Su juventud y su desgracia, amalgama de sombra y luz, le atraían, po-