Ir al contenido

Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/162

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
—158—

estima y admiración. Un verdadero caso, como él decía.

Juan, su gran amigo-pensión completa en el restaurant-observaba desde la puerta. Al divisarle tuvo un gesto de asombro cambiado en breve por otro de entusiasmo y simpatía al conocer el acto y la intención del poeta con y hacia su protegido.

-¿Te das cuenta?

-¡De todo!

-¿Me ayudarás en la obra?

-¡Con el alma entera!

-¡A la obra, entonces!

Y, palpitantes de emoción, condujeron al miserable al fondo de la casa.

Hubo que bañarle. Solo, el joven mendigo no podía con sus lacras. El maestro, en la escena bíblica de la última cena, lavando los piés á sus discípulos, resultaba empequeñecido ante la figura de aquellos dos valientes y abnegados seres de caridad y de