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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/18

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IV

Nunca abrazo más fuerte dado por músculos de hembra retuvo al capitán en éxtasis tan voluptuoso. Cautiva y traidora yo te amaré con un amor único decíanle los ojos de la hurí pampa. Cautiva y traidora, esclava del goce, yo te ofrendaré mi regazo de bronce donde han de fundirse tus ansias sin freno. Hombre blanco, enemigo de los míos, dame tus labios para olvidar en ellos el dolor que infligiste al hermano. Toma también mi sangre, toma mi vida toda, toda la vida, toda la sangre de tu esclava!

¿No ves? El amor habla en mis ojos, brota en mis carnes en medio del espasmo provocado por el placer. Tuya soy, continuaban diciendo los ojos. He aquí á la mujer rendida al hombre por la fuerza y el ruego.