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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/181

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entre morir ó mentir, mentir. Y resuelto á ello acudió á su protector.

-Tiene usted que presentarme á la compañia con nombre falso. Y explicó detalladamente el motivo.-Es una vergüenza ¿verdad, señor?

-No hay otro medio contestó el protector que era todo un hombre. Por lo demás usted tiene el derecho de hacerse llamar con el nombre que más le guste ó le cuadre. ¿Cómo quiere llamarse usted? ¿Juan, Pedro, Antonio?

Sin darse cuenta contestó Robles: así está bien señor, como Vd. dice.

El protector lo miró. En seguida tomó la pluma y escribió, repitiendo: Juan Pedroantonio....

El otro se apercibió. No puede ser así, señor. Esos son tres nombres juntos. Falta el apelativo.

Mire usted, dijo el protector.

El otro leyó. Bueno, presenteme no más. Así me llamo. Y Juan Pedroantonio, al día siguiente de presentarse en la empresa, tuvo trabajo.

Por la noche, al dejar el servicio, se le