-Yo le voy á enseñar que me tome pá la risa. ¡Ya está anotao, sabe! Preséntese ahora mismo en la comisaría. Allí le van á dar!
-Ya sé. La masita. Y, con su parte, pena. é muerte ¿verdad? Escuche el canto:
Interrumpe el diálogo otro coche que llega. Es de plaza también. Al verlo el agente corre á detenerlo.
-Hermano, canta el primer auriga:
Por la calle del Parque
No se puede pasar....
Ni por ninguna ya, sin hacer siquiera una estación en la comisaría. Da vuelta, pronto, ó te toman el número con órden de presentarte. Y todo ¿por qué? Porque una niña se casa aquí, en la cuadra de la iglesia, y han dado instrusiones para que solo pasen las libreas... ¡Qué corte Agapito!
En esto llegan dos coches más. Un placero y otro de lujo. El agente, desesperado, dá órdenes terminantes con el fin de que el coche paquete no sufra demoras. Es curioso observar al cochero con librea, Tiene