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Resignados los cocheros siguen por la calle traviesa. Después:
-Y aura ¿que me decis vos de la autoridá?
-Francamente, hermano, que no la entiendo. Imagináte que si me hubieran dejao pasar á mi ya estaría yo del otro lado, lo mismo que vos y el de librea también, mientras que ahora....
-Sí, pero alvertí que si nos dejaran pasar á todos, así no más ¿para qué iba á servir entonces el vigilante?
-Tenés razón ¿para qué?....