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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/191

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porque tenían sus motivos. Después, uno de ellos, más ladino que un loro enseñado, nos hizo ver que nosotros no debíamos seguir en los buques porque perjudicabamos la causa de todos. Al principio no le hicimos caso pero al día siguiente volvió y, como el hombre era simpático y sabia hablar lindo, algunos le escuchamos. Entonces un capataz quiso echarlo. Él le contestó de mala gana y se tomaron en palabras. Después vino la policía y se lo quiso llevar. Fué cuando nos indignamos porque el hombre no había hecho nada malo, según nosotros, sino decir sus ideas. Y eso no se le puede prohibir á nadie, que yo sepa. Pero se lo llevaron no más sin dar razones y balaqueando sobre no se qué clase de libertades...

En el primer momento me dió risa más bien, pero en seguida se me subió la vergüenza á la cara y dije fuerte que el extranjero estaba en su derecho y que era un abuso tratarlo así aunque no fuera del páis.

Y aura van á ver cosa linda. El mismo capataz ó patrón, yo no sé, me amenazó tambien con la policia y dijo que con todos harían lo mismo si nos descuidabamos.....