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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/194

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-A Dios, pues.

-Bueno, mirá, te voy á hablar claro pa que no digás que te esquivo. Yo creo en Dios sabés, porque alguien tiene que habernos hecho á nosotros.

-¡Ahijuna el alguien ese!

-Ché, bárbaro; si hablás así, me largo solo con viento fresco.

-Pero miráte bien hermano y desi si el que nos hizo podía tener entrañas...

-Eso es salirse de la cuestión. Vos mehas preguntao si creo ó no creo en Dios y yo te he dicho que sí y porqué.

-¿Porque alguien nos hizo a nosotros ¿verdá?

-Está claro. Y al mundo, y á las estrellas, y al sol, y...

-Y hacé el servicio, hermano, de sugetar el pingo porque vas á rodar. ¡A la fija!

-¡Estás fresco! ¿Entonces vos querés decir que nadie hizo todo lo que estamos viendo?

-Yo no he dicho nada todavía.

-Pero yo se que eso es lo que vos pensás.

-¡Ni brujo que fueras!