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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/203

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quieres? ¿Eres haragán también tú? ¿Te has ido con los de la huelga?

-¿Te interesa mucho saberlo?

-¡Eh! á mí no ¡qué diablos! ¿Que puede importarme? Prefiero pescar. ¿Me ayudas? Aquí tengo anzuelo y caña. ¡Mira cuanto hilo! Y el niño alarga al hombre un gran ovillo, cien metros lo menos. Hazme un aparejo ¿quieres? Así sacamos más. Te traeré en que sentarte y trabajas. Y en dos brincos llegase hasta una gran piedra distante como diez metros. De allí grita: ¡Eh! ¿sabes? No puedo con ella. Ven tú.

Maquinalmente el hombre avanza. El atleta piensa. Va hacia el niño llevando en sus manos hilo y anzuelos. Cuando llega hasta la piedra, el niño está ya sentado sobre ella y dice:

-Estoy cansado, trabaja de pié un ratito y después te la doy Yo te ayudaré también. Tendré el ovillo mientras tú vas atando los ganchos. ¡Ah! ¿Sabes de lo que me acuerdo? Del dia aquel en que tú, en el taller, me hiciste un barquito de fierro. Pesaba mucho y se undía en el agua. Yo lo probé y no servía. ¿Por que me nega-